Por Yulieski Pacheco
El comisionado del Condado Miami-Dade Esteban Bovo
se ha buscado un tremendo paquete, adicional al que ya tiene ocupando espacio
en su oficina distrital de Hialeah con el escándalo de las boletas ausentes.
Resulta que Bovo (en la foto), que como la mayoria de los
politiqueros del área tiene ínfulas de secretario de estado de la nación, ha
logrado poner en la boleta electoral de noviembre una medida que oficialmente
prohibiría al gobierno del Condado realizar cualquier tipo de negocio con
paises que patrocinen el terrorismo. En esa lista del gobierno estadounidense
se encuentran cuatro naciones: Cuba, Irán, Sudán y Siria. Pero a los efectos de
la fauna politiquera miamense el único que importa es Cuba.
Aunque una ley similar firmada en Mayo a bombo y platillo
en Miami por el Gobernador de la Florida Rick Scott ha sido desechada por
inconstitucional en una corte federal, que una vez más ha dejado en claro que
la política exterior es un asunto que compete a Washington, localmente se sigue
ignorando este principio. Resultó irónico que el propio Scott al terminar su
show en Miami ante lo más destacado del conservadurismo cubano les tirara un
jarro de agua fria encima al declararle a la prensa mientras se retiraba a
Tallahassee: “la firmé pero no aguanta el escrutinio de una corte”.
De aprobarse en Noviembre dicha ordenanza lo cual
es muy posible si la razón no se impone, o de no ser derogada por una corte, las
consecuencias pudieran ser catastróficas. Mencionemos solamente al Aeropuerto
Internacional de Miami (MIA): algunas aerolíneas internacionales que vuelan a
Cuba y hasta la mismísima American Airlines que renta sus aviones para los
vuelos fletados a la isla se pudieran enfrentar a un serio dilema.
¿Estarian dispuestos nuestros políticos
locales a cerrarle las puertas, por ejemplo, a aerolíneas internacionales
como Air Canada, Lufthansa, Iberia, Air Europa, KLM, Alitalia, Aerolíneas Argentinas, LanChile, por el simple hecho de volar y
hacer negocios en Cuba? ¿Mandarian a la línea de desempleados a miles de obreros o más preocupante: crearían un
conflicto empresarial internacional por esta medida?
Pero sigamos en el aeropuerto miamense: Ahora
mismo un comité creado por la comisión está analizando a que compañia se le
debe otorgar la contrata para el empaque de equipajes en dichas facilidades.
Por una parte se encuentra Sinapsis
(TrueStar) que actualmente tiene dicha contrata y Secure Wrap (SafeWrap), que luego de haber perdido el
contrato 4 años atrás por incumplimiento de sus pagos al Condado está aspirando
nuevamente a dominar el lucrativo negocio dentro del MIA.
Y aquí viene la
controversia: y es que la aspirante Secure Wrap (SafeWrap) forma parte
del conglomerado de negocios del empresario italiano Rudolph Gentile, entre
cuyas empresas se encuentran Air Italy, que realiza vuelos turísticos y
directos a la Habana, Holguín, Cayo Largo y Santiago de Cuba.
Los conocedores de las
interioridades de la política condal apuestan a que el Alcalde Carlos Giménez
no llevará este asunto de otorgar la contrata de empaque en el MIA ante el
pleno de la Comisión hasta tanto no pasen las elecciones de Noviembre. Y todo porque
su rival en las elecciones del pasado Agosto por la alcaldía, el comisionado
Joe Martínez, apoya al grupo Secure Wrap (SafeWrap) cuyo inversionista
italiano tiene intereses con la Habana. Pero no por esto último, sino por
pasarle la cuenta después de una campaña extremadamente sucia donde Martínez aún
continúa insinuando que la campaña de Giménez cometió fraude con las boletas
ausentes, lo que lo ha llevado a entablar una demanda en la corte para que
dichas boletas sean eliminadas del conteo oficial lo que conllevaría a una
segunda vuelta entre ambos candidatos.
Por otra parte, y dejando
el cacareo cubano a un lado, le resultará muy difícil a la Comisión del Condado
Miami-Dade, cuyas finanzas están clamando por dólares a la mayor brevedad
posible, decirle no a una empresa que en apenas un año le ha aportado más de 11
millones de dólares, lo que casi duplica lo aportado por su antecesor en nueve
años.
Tremendo paquete que tiene
Bovo entre las manos, y no tiene quien se lo envuelva.
