jueves, agosto 23

Investigan a un congresista republicano por financiar ilegalmente a un demócrata


Un congresista republicano de Miami se encuentra bajo investigación del FBI, después que salieron a flote acusaciones de que hubiera usado 43.000 dólares en fondos secretos, para financiar la campaña de un candidato demócrata.
Según la prensa local, el congresista David Rivera, habría gastado el dinero clandestinamente en la campaña del demócrata Justin Lamar Stenard, candidato a las elecciones primarias de la semana pasada dentro del partido demócrata.
Según el diario 'The Miami Herald', Stenard se postuló contra el también demócrata Joe García, viejo rival político de Rivera, después que éste vio en ello una oportunidad de sacarlo de en frente, de caras a las elecciones legislativas de noviembre. Pese a todo, García ganó las primarias.
Los primeros indicios de las investigaciones revelan que Stenard no tenia dinero para su campaña política. De hecho, las autoridades han encontrado en su cuenta bancaria un saldo promedio de apenas 120 dólares. Sin embargo, dos empresas especializadas en distribuir material de propaganda política, han asegurado al ‘The Miami Herald’ y el FBI que recibieron 43.000 dólares de Stenard, la mayoría de los cuales en fajos de billetes de 100 dólares, que no fueron informados a la Comisión Federal de Elecciones (FEC), como manda la ley.
La FEC ha informado que hasta el jueves por la mañana no ha recibido ningún informe de finanzas de la campaña de Stenard, un individuo totalmente desconocido en medios políticos del sur de Florida, que afirma ganar 30.000 dólares anuales como portero de un hotel, tiene cinco hijos y su esposa está desempleada. Stenard es, a todas luces, lo que en política estadounidense se llama, "un caballo negro", o sea, un candidato lanzado al ruedo con el único objetivo de hacer otro candidato perder apoyo, en beneficio de un tercero, aunque sea de otro partido.
El nombre de Rivera sale a colación en todo esto, porque un conocido y respetado consultor político de Florida, Hugh Cochran, reveló al ‘The Miami Herald’ que el congresista republicano lo contactó el 11 de julio y le pidió que creara una lista de electores, que terminaron recibiendo propaganda electoral de Stenard. Cochran es dueño de la firma ‘Campaign Data’, especializada en confeccionar listados de potenciales electores.
"David me contrató para buscar la información", garantizó Cochran, un ex agente retirado del FBI, quien le envió una factura por 525 dólares por sus servicios, que todavía no ha sido pagada. Cochran agregó que no solo habló varias veces con Rivera como, por instrucciones suyas, envió el listado de los electores a la empresa ‘Rapid Mail & Computer Services’, en Hialeah, que imprimió y distribuyó los folletos de propaganda política de Stenard.

Dinero en el buzón

Tanto Cochran como Joseph Borrero, el dueño de la empresa que distribuyó los folletos, entregaron a ‘The Miami Herald’ y a las autoridades, un correo electrónico enviado a Rivera el 29 de julio, donde confirman el cumplimiento de sus instrucciones sobre el material electoral de Stenard.
Pero el asunto se complica cuando Borrero revela que la campaña de Stenard pagó con dinero en efectivo la distribución de seis lotes de propaganda política, con un valor entre 4.000 y 6.000 dólares cada uno, lo cual está terminante prohibido por las leyes electorales, ya que todo pago tiene siempre que ser hecho por cheque.
Aún así, como si no fuera poco, tanto Borrero como un empleado suyo revelaron que en una ocasión recibieron una llamada telefónica de Rivera, quien les pidió que salieran afuera del inmueble de la empresa y confirmaran que dentro del buzón de correo se encontraba un sobre. El empleado salió al exterior, recogió el sobre en el buzón y cuando Borrero lo abrió, encontró 7.800 dólares en billetes 100.
Según el rotativo, la campaña de Stenard hizo once pagos a ‘Rapid Mail & Computer Services’, y otras empresas, por servicios de impresión y distribución de su propaganda electoral, por un total de 43.000 dólares. Sin embargo, el origen de esos fondos es, todavía, una incógnita, porque el falso candidato demócrata nunca hizo campaña de recogida de fondos y su cuenta bancaria nunca alcanzó a tener tanto dinero. Además, todavía no ha informado de sus gastos al FEC.
Rivera es considerado uno de los aliados políticos más importantes del senador Marco Rubio, considerado una estrella ascendente dentro del partido republicano. Durante una década, ambos fueron inseparables siendo miembros de la Cámara de Representantes de Florida. Incluso, compraron juntos una casa en Tallahassee, capital del estado, pero la perdieron más tarde por falta de pago.
No es la primera vez que Rivera está bajo la lupa de las autoridades. Hace dos años que el FBI lo está investigando bajo la sospecha de haber recibido contribuciones de campaña ilegales, en particular dinero de un casino de Miami. La investigación también incluye la sospecha de que Rivera ocultó sus ingresos monetarios al FEC. Otra investigación relacionada con la distribución ilegal de material electoral ha sido archivada por la fiscalía estatal de Florida.
Desde que las sospechas de corrupción contra Rivera vinieron a flote, Rubio y él dejaron de verse juntos en público. La semana pasada, cuando el virtual candidato presidencial Mitt Romney visitó Miami, Rubio fue uno de los principales oradores del mitin, y Rivera fue el único congresista cubanoamericano ausente, lo cual confirmó lo que muchos sospechan en el sur de Florida, que es un paria dentro de su propio partido.
En medio de todo esto, Rivera niega rotundamente todas las acusaciones. Tanto en correos electrónicos como en declaraciones a medios de prensa, el congresista de origen cubano asegura que jamás ha conocido a Stenard, que nunca ha ordenado la impresión de material electoral por su cuenta y afirma que, si recibió algún correo electrónico de Cochran o Borrero fue “por equivocación” y “jamás con su consentimiento”.
Sin embargo, el miércoles por la noche en una entrevista con el canal de televisión ‘America TV’, posiblemente sin darse cuenta del alcance de su gesto, Rivera se tiró al soga al cuello cuando mostró un informe de finanzas de la campaña de Stenard. El mismo que la FEC sostiene que no ha recibido. A menos que el documento sea falso o que el congresista lo haya obtenido directamente de Stenard, no hay otra forma de que haya ido a parar sus manos a menos que la FEC lo hubiera colocado en su sitio en la web. O sea, lo transformara en un documento público, como obliga la ley.
El congresista federal David Rivera es un personaje típico del folclore político del sur de Florida. Fue electo a la Cámara de Representantes en Washington el año 2010 por menos del 15% de los electores. Es presencia obligatoria en todo lo que son actos públicos del sector radical del exilio cubano. No hay desayuno, almuerzo o cena “patriótica” de exiliados cubanos que no cuente con su presencia, donde invariablemente promete que hace todo lo posible en el Congreso en Washington por “combatir la tiranía (de Fidel Castro)”.
En Washington, se ha dedicado básicamente a proponer leyes que obstaculizan el mejoramiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba y aboga por el corte de todos los nexos con la isla, incluso entre familias. En el pleno del Congreso no se le conocen sus dotes de la oratoria y, en una ocasión, hizo reír a un grupo de periodistas cuando dijo que quería ser alcalde de Cienfuegos, una ciudad portuaria del sur de Cuba, donde nunca ha puesto lo pies, ya que nació en Nueva York en 1965.  (© ELMUNDO.es 2012)