lunes, julio 23

Payá no se merece esto

En tiempos de desgracia, lo mejor es mantener la cabeza fría y no dejarse llevar por los impulsos. Ya los detalles del accidente, donde perdió la vida Oswaldo Payá Sardiñas, están aflorando. El coche era conducido por el español activista del Partido Popular, Angel Carromero. A su lado iba Payá, detrás de él se encontraba el otro fallecido, el también cubano Harold Cepero y a su lado (detrás del español), el activista sueco, Jens Aron Modig. Todo indica, según fuentes españolas, que Carromero perdió el control del coche tras una curva cerrada y embistió un árbol por el lado derecho del coche, matando a Payá y Cepero, los únicos dos ocupantes del vehículo que no llevaban el cinturón de seguridad puesto.

El Gobierno español está intentando sacar a Carromero de Cuba lo más pronto posible, incluso esta noche, para que pueda dar un testimonio tranquilo de lo sucedido. Lo que si se sabe es que ambos, el español y el sueco, ingresaron al país como turistas y contactaron al opositor ahora fallecido.

El dolor familiar ante una tragédia es entendible, respetable y solo amerita toda la solidaridad. Pero no debe dar paso a declaraciones que solo siembran más confusión y sirven a aquellos que, en el pasado, no manifestaron ningún respeto por Payá Sardiñas, cuando se empinó por encima de la oposición cubana con el 'Proyecto Varela'. Decir que "los están matando", para referirse al Gobierno cubano y la oposición es una aseveración, en lo mínimo, de un desconocimiento supino de la realidad cubana. Alarmista e irresponsable. Esos tiempos no solo son pasado, como es una idiotez creer que siguen vigentes. Además, ¿un atentado con dos extranjeros en el coche? Ni que el Gobierno cubano fuera una partida de idiotas.

Es interesante escuchar ayer y hoy las mismas voces que hasta hace unas semanas criticaban abiertamente a Payá, alanbandolo ahora. Así, me dicen, no puede haber respeto. Payá fue un hombre importante en la disidencia y en la realidad histórica cubana. El exilio es sólo eso mismo: exilio. Pero no debe ser pretexto para denigrar. Aunque se entiende que es lo único que queda.

División en el exilio tras la muerte de Payá. (Artículo en ELMUNDO.es)