martes, junio 16

No seamos ridículos

Una de las consecuencias de la victoria de Obama es que, al menos en el sur de la Florida, han surgido voces quejándose de que los demócratas son cada vez más castristas. No creo que eso sea verdad ni siquiera lo importante. Lo más importante, por ese orden de ideas, es porqué desde ésa victoria hay menos republicanos anticastristas.

La respuesta no es complicada. Cuando el 2004 el presidente Bush decretó una serie de restricciones a los contactos familiares, realmente no perjudicó a Fidel Castro sino a muchas familias cubanoamericanas y republicanas del sur de la Florida. A Fidel Castro le dio un pretexto para criticar a Estados Unidos pero a los republicanos cubanoamericanos les hizo más difícil ayudar a sus familias.

Al levantar las restricciones, Obama lo que hizo fue no sólo cumplir una de sus promesas electorales, pero también la de los tres candidatos demócratas derrotados en las elecciones locales. Que recuerde, es la primera vez en Miami que se cumple la promesa de un candidato al congreso que fue derrotado en las urnas. Y eso mueve con el pensamiento de la gente, que suele tener la tendencia de ir hacia donde la amparan. La gran ironía de las pasadas elecciones locales fue que las ganaran tres republicanos que, en ese instante, perdieron el acceso a la Casa Blanca cuya llave obra ahora en poder de los tres demócratas derrotados. Se equivoca quien piense que los electores republicanos son tontos o indisciplinados. Por el contrario, son bastante pragmáticos y saben reconocer quien defiende sus necesidades. No basta con promesas políticas de campaña. Ellos exigen resultados. Y los resultados, en este caso, les han sido proporcionados por los demócratas.

El 2004, Bush borró del mapa a la madre de crianza como familiar directo. Sinceramente, no concibo mayor insulto a un cubano que ése. No conozco ningún pueblo donde la madre de crianza sea tan venerada como en la Isla. Los demócratas devolvieron a los exiliados la oportunidad legal de seguir ayudando a esa madre a disfrutar de una vida más llevadera.

Dicho sea de paso: los republicanos nunca han explicado a los exiliados porqué promovieron y fortalecieron una relación comercial con la isla y al mismo tiempo defendieron a capa y espada el embargo comercial.

Desde que llegó a la Casa Blanca, Obama ha dejado claro – y en estos días el caso de Irán es un ejemplo – que su política exterior tiene un motto: seguir conversando, por muy difíciles que sean las relaciones y las circunstancias. Y eso, los republicanos también lo saben apreciar y reconocer porque son audaces. Por lo tanto, no caigamos en la tentación de decir que los demócratas son cada vez más procastristas porque quieren lo mejor para los cubanoamericanos y preocúpense más porqué cada día hay menos republicanos anticastristas.

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