Hace tres semanas los bancos norteamericanos se fueran
al carajo. Yo estaba en Europa. Si la memoria no me falla, más precisamente en Roma. Y lo que me decían los periódicos locales era que los principales gobiernos europeos decidieron subsidiar los bancos locales. En términos europeos, eso es normal. Las leyes lo facilitan y la voluntad política está siempre presente. Pero lo anormal de todo el problema fue que la crisis surgió como una consecuencia de la quiebra en la bolsa de Nueva York. No nos equivoquemos. No soy de los que cree que la economía europea está mala. Sino que por rezagos de la Guerra Fría, y la conferencia de Brenton Woods, (los imbéciles que leen este blog y se pasan la vida cuestionándome, por favor entérense primero de lo que es la conferencia de Brenton Woods, antes de acusarme de comunista), las finanzas de los dos continentes todavía funcionan como vasos comunicantes.
Es por eso que el presidente
galo (como me gusta la palabra, me recuerda Asterix), Nicolás Sarkozy, tomó cartas en el asunto y desencadenó los mecanismos de protección de la moneda europea. Lo que me da gracia es que en esta campaña política americana, los republicanos estén preocupados con el posible
socialismo de Barack Obama, cuando ante la crisis intercontinental la decisión de la Casa Blanca Republicana fue una medida, sin lugar a dudas…
socialista. O sea, Bush hizo lo mismo que Sarkozy, Brown, Markel, Zapatero o … Berlusconi: darle dinero a los bancos a expensas de los contribuyentes, y no hay nada más
socialista que eso. Píenselo bien: el presidente de la primera potencia del mundo, prácticamente nacionalizó la banca. Vladimir Ilitch Lenin nunca tuvo esa osadía. Stalin, si.
Esto tiene un par de lecturas pero las dejaremos para otro día. Por el momento les dejo con una ecuación: como están las cosas, si mañana quieren comprar una casa en Estados Unidos, Ustedes van a ir a un banco a pedir un préstamo. El banco se lo va a dar, amparado en la plata que Washington le entregó, recaudada entre los contribuyentes – o sea, vuestra plata. Y, al final de la jornada, el banco les va a cobrar intereses por el dinero que ya era vuestro. ¿Qué les parece?
Ahora, con toda honestidad. ¿No es eso una forma
socialista de resolver los problemas? Así que ya saben. La próxima vez que le escriban a su banco, no dejen de recordarles el detalle. Les sugiero este modelo de carta:
Estimados señores: Teniendo en cuenta la situación que viven hoy internacionalmente los bancos, me pregunto si de algún modo me podrán aclarar esto: Si uno de mis cheques rebota con la indicación de falta de fondos, ¿cómo voy a saber si la carta se refiere a mi o a Ustedes?