Obama y Cuba
CHICAGO – Cuando Obama estuvo en Miami, por la mano de la Fundación Nacional Cubano Americana, muchos de sus críticos lo acusaron de ser pro castrista, entre otras razones, porque abogó por un diálogo directo con el régimen de la isla. Los republicanos del estado, incluso, hicieron un anuncio denunciando esa aseveración como algo “antiamericano”. En estos días en Chicago, tuve la oportunidad de conversar con varios miembros del entorno de Obama, columnistas de diarios locales y activistas demócratas, sobre este tema y las percepciones creadas a su alrededor.
Lo primero que me dicen es eso mismo, son percepciones y nada más. Ni Obama es pro comunista ni cree que la elite gobernante en la isla sea democrática. Pero algo cree muy firmemente: en Estados Unidos hay un grupo importante de ciudadanos de origen cubano que vinieron aquí privados de sus derechos civiles y políticos, que merecen ser escuchados y Estados Unidos no debe discriminarlos impidiéndolos de visitar o ayudar a sus seres queridos. “Es lo que nos diferencia de muchos países, la libertad es algo que se ejerce día a día, no sólo en tiempos de elecciones, y debe ser abarcadora. Ningún gobierno tiene derecho a decirte que hacer por muy desagradable que sea lo que haces. Todo debe estar únicamente limitado por las leyes, democráticamente legisladas por un congreso, sea estatal o federal. No por un presidente. Se supone que un presidente es presidente de todos los que viven en este país, incluso siendo apenas residentes”, me dijo un asesor del senador. Todas estas conversaciones fueron mantenidas bajo el acuerdo del anonimato por dos razones, ninguna de las fuentes estaba autorizada para hacerlo y todas reconocieron la importancia del blog. Gracias.
Cuba no va a ser la prioridad de un gobierno Obama. Ningún país en particular lo será. La prioridad del senador, de ser electo, será el bien estar de los que viven en Estados Unidos, su seguridad nacional, lucha antiterrorista y, después, sus aliados en el mundo. “Obama sabe que en Cuba hay una dictadura, pero vamos a lidiar con esta dictadura haciéndolos saber lo que pensamos. Llegando a toda la sociedad, eso incluye los opositores”, añadió la fuente, quien hizo notar que Obama quedó fuertemente impresionado con la conversación que tuvo en Miami con el opositor cubano, Héctor Palacio Ruiz. “Le dio una perspectiva de paz, de diálogo, que nadie antes lo había hecho. Lo estuvo comentando por días”, dijo la fuente. En ninguna de las conversaciones que sostuve me quedó la impresión de que Obama quiere dialogar con lo dirigentes cubanos de una forma unilateral. Por el contrario, todo el mundo me insistió en que seria siempre bajo agendas negociadas anticipadamente basadas en las necesidades de Estados Unidos. ¿Seria Obama el primer presidente estadounidense a desembarcar en La Habana? “No lo creo, no mientras no haya una democracia allí. La democracia, el pluripartidismo, prensa libre y todo eso, es la raya trazada en el piso”, me dijo la fuente.
Al parecer, para Obama la isla es parte de un continente al cual hay que escuchar. “Cuba tiene una influencia en el Hemisferio. Todas las administraciones republicanas han obviado ese detalle. La gente de izquierda allí mira a Castro con admiración, equivocadamente, pero lo miran así y nosotros nunca hemos logrado invertir ese estado de cosas, nunca les hemos dado las herramientas para que se den cuenta de lo contrario”, dijo una columnista afroamericana del área de Chicago, que admite abiertamente ser pro Obama.
En términos generales, exceptuando el asunto de los viajes y las remesas, no percibí cambios en la mente de la campaña de Obama hacia la isla. En mi opinión, como diría AO, Obama está dispuesto a abordar la problemática latinoamericana como un todo, no quitando a Cuba del grupo de naciones, no porque esté particularmente empapado en el tema, sino por una cuestión de necesidad, es el “patio trasero”. Sólo que no creo que será tratado como un “patio trasero”, en el sentido tradicional de la expresión. En este aspecto, México pudiera llevar la delantera, ser el favorito en el diálogo. Me dicen los “obamistas” que al senador candidato presidencial le preocupa más el auge del poder de las pandillas del narcotráfico en la frontera mexicana que una eventual oleada de balseros cubanos. Y no me disparen, apenas les cuento lo que escuché. Una cosa es cierta. De todos modos, Obama presidente siempre va a mirar primero a La Habana, no a Miami. Fue una percepción que me quedó de estos días de saludables conversaciones. [R]
Lo primero que me dicen es eso mismo, son percepciones y nada más. Ni Obama es pro comunista ni cree que la elite gobernante en la isla sea democrática. Pero algo cree muy firmemente: en Estados Unidos hay un grupo importante de ciudadanos de origen cubano que vinieron aquí privados de sus derechos civiles y políticos, que merecen ser escuchados y Estados Unidos no debe discriminarlos impidiéndolos de visitar o ayudar a sus seres queridos. “Es lo que nos diferencia de muchos países, la libertad es algo que se ejerce día a día, no sólo en tiempos de elecciones, y debe ser abarcadora. Ningún gobierno tiene derecho a decirte que hacer por muy desagradable que sea lo que haces. Todo debe estar únicamente limitado por las leyes, democráticamente legisladas por un congreso, sea estatal o federal. No por un presidente. Se supone que un presidente es presidente de todos los que viven en este país, incluso siendo apenas residentes”, me dijo un asesor del senador. Todas estas conversaciones fueron mantenidas bajo el acuerdo del anonimato por dos razones, ninguna de las fuentes estaba autorizada para hacerlo y todas reconocieron la importancia del blog. Gracias.
Al parecer, para Obama la isla es parte de un continente al cual hay que escuchar. “Cuba tiene una influencia en el Hemisferio. Todas las administraciones republicanas han obviado ese detalle. La gente de izquierda allí mira a Castro con admiración, equivocadamente, pero lo miran así y nosotros nunca hemos logrado invertir ese estado de cosas, nunca les hemos dado las herramientas para que se den cuenta de lo contrario”, dijo una columnista afroamericana del área de Chicago, que admite abiertamente ser pro Obama.
En términos generales, exceptuando el asunto de los viajes y las remesas, no percibí cambios en la mente de la campaña de Obama hacia la isla. En mi opinión, como diría AO, Obama está dispuesto a abordar la problemática latinoamericana como un todo, no quitando a Cuba del grupo de naciones, no porque esté particularmente empapado en el tema, sino por una cuestión de necesidad, es el “patio trasero”. Sólo que no creo que será tratado como un “patio trasero”, en el sentido tradicional de la expresión. En este aspecto, México pudiera llevar la delantera, ser el favorito en el diálogo. Me dicen los “obamistas” que al senador candidato presidencial le preocupa más el auge del poder de las pandillas del narcotráfico en la frontera mexicana que una eventual oleada de balseros cubanos. Y no me disparen, apenas les cuento lo que escuché. Una cosa es cierta. De todos modos, Obama presidente siempre va a mirar primero a La Habana, no a Miami. Fue una percepción que me quedó de estos días de saludables conversaciones. [R]
Etiquetas: Obama



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