En el Metro.
© Rui Ferreira - 2005
© Rui Ferreira - 2005
Los Martí contratan a los suyos. Lo revela hoy un reportaje de Associated Press. Recientemente la administración anunció una mejoría en las trasmisiones hacia Cuba. Ahora se revela que quién lo afirma es un contratista habitual de la entidad federal. Por el medio, una serie de inmigrantes revelan a la agencia de noticias que la emisora anticastrista apenas se ve.



Como algunos saben soy un fuerte entusiasta del mundo de los comics y las caricaturas, sean editoriales o no, y mientras estuve viviendo en Cuba nunca dejé de consumir cuanta publicación pasara por mis manos y cuantos personajes se me atravesaran. Tengo mis personajes y diseñadores cubanos preferidos. Entre los personajes se cuentan: 1) Gugulandia. 2) Elpídio Valdés y 3) El Capitán Plín, por aquello de que el malo era un pirata llamado Rui, La Pestex. Y entre los autores tenemos, y no los pongo por orden numérica porque para mí todos están al mismo nivel, sino por orden alfabética: Ajubel, Garrincha, Juan Padrón, Martirena y Virgilio. De ellos sólo conozco personalmente a tres, pero ninguno es Garrincha. Resulta que hoy me he dado cuenta, que “un” Garrincha ha enviado un comentario al blog – creo que no es la primera vez, pero no había asociado el nombre – y cual es mi sorpresa cuando siguiendo el link del nombre doy con la pagina del caricaturista cubano, del cual no tenia ni idea de que vive ahora en Miami. Garrincha me ha hecho reír mucho. Mucho. Espero que los haga reír a ustedes y, más vale tarde que temprano, bienvenido a estas páginas. El link a su página ya lo he colocado a la derecha y sólo me resta desear que su trabajo sea reconocido aquí en Estados Unidos, como lo fue en Cuba, y que algun día a El Nuevo Herald se le ocurra publicarlo. (Publico la imagen con la cortesía segura de Garrincha, aunque si su permiso expreso). 
Y ni siquiera es la primera vez que un caudillo continúa ejerciendo el poder tras haber perdido todas sus facultades. En 1968 el dictador portugués Antonio de Oliveira Salazar se cayó de una silla y quedó prácticamente descerebrado, pero aun moribundo, conectado a un resucitador y sin conciencia, continuó siendo Primer Ministro de su país hasta su muerte, dos años más tarde, sin que nadie se atreviera a modificar el rumbo que había dispuesto desde 1932.
Efectivamente el año 1968, Salazar se cayó de una silla de lona, que se partió cuando él se dejó caer en ella, mientras descansaba en el fuerte de San Julián, en las afueras de Lisboa. Conducido al hospital, el país vivió 45 días de incertidumbre sin saber si el dictador se iba o no al otro mundo. No se fue, pero tampoco recuperó sus facultades mentales. Lo que sucedió después, al contrario de lo aseverado, fue una sucesión en el poder. Inmediata. O sea, Salazar no siguió gobernando, sino que el Presidente de la República de entonces, el almirante Américo Thomáz, consultado el parlamento unicameral y unipartidista de entonces, decidió “elegir” al Dr. Marcello Caetano como “presidente del gobierno” o sea, fue nombrado sucesor de Salazar, con todas las de ley. Ahora, la confusión puede haber venido de un hecho, a la vez caricato y vergonzante, y es que NADIE se atrevió a decirle a Salazar que ya no tenia ningún poder. Y al mismo tiempo, como si de un teatro se tratara, los ministros acudían todos los domingos – su único día libre – al Palacio de S. Bento, donde protagonizaban una “reunión” del Consejo de Ministros “presidida” por Salazar que raramente hablaba, porque no podía. En resumen, Salazar no gobernó hasta su muerte el 27 de julio de 1970, (aquí hay una curiosidad: por la diferencia horaria, Salazar se murió siendo 26 de Julio, en Cuba), sino que el régimen tan pronto se dio cuenta de que éste no podía gobernar, lo sustituyó sin contemplaciones el 25 de septiembre de 1968, para que todo siguiera igual. El régimen era maquiavélico, pero no tonto. Fue cuando se hizo famoso el discurso de Caetano anunciando, lo que llamó, la “evolución en la continuidad”.

¿Usted no ve los Panamericanos? ―me parece escuchar a muchos cubanos. ¡Claro que sí!, respondo, apenas saco la vista del televisor. A veces olvido la hora de algún alimento o alguna pastilla. Después protesto por que nadie fuera capaz de sacarme de un inning con juego apretado y Mayeta al bate, con dos en base y un out.

Tenemos el contrapunteo del ex alcalde de Miami, Maurice Ferré con su antiguo colega de Hialeah, Raúl Martínez, quien se apareció en el conclave con un bronceado digno de Valentino. El costurero, no el bailarín. Dijo Ferré, con cierta sorna: “Alcalde, lo veo muy sonriente, espero que siga así hasta el termino de esta reunión”. Ni corto ni perezoso le contesta el otro, del otro lado de la amplia mesa cuadrada: “Yo
estoy bien, me siento bien. Estoy retirado”. El contraataque de Ferré: “Usted nunca se jubilará, lo sabemos”. Después les cuento el segundo round.
Miguel A. De Grandy, para representarla. Fue un show de fuerza, sin duda. El alcalde aprovechó para dejar sentado que quiere ver discutido un aumento de sueldo de los comisionados y la forma en que serán elegidos. Dice que los tiempos son otros y hay que "actualizar" las cosas. Natasha no dijo mucho. Dijo apenas que deseaba un buen trabajo al grupo. Pero en los minutos en que el alcalde habló antes de ella, flanqueada por Álvarez y el administrador del condado, George Burgess, Natasha escrutó a los presentes, uno a uno, con una intensa e incisiva mirada. Muchos miraron a otro lado. Un show de fuerza subliminal, al cual ni el veterano e experimentado Ferré pudo abstraerse. Cuando la comisionada se levantó para retirarse, Maurice - ágil como un resorte - saltó de su asiento, le agarró una mano y le dejó "caer", casi en susurro: “Tú eres única aquí, única”. Natasha sonrió. Levemente.
anochecer del jueves pasado cuando, en una petición pública entregada a The Miami Herald, los trabajadores del centro pidieron abiertamente su renuncia. El diferendo dio un salto cualitativo el viernes por la mañana, cuando añadieron que no confían en el juicio profesional de Proenza, adujeron que éste no respetó el trabajo del grupo volvieron a demandar su renuncia inmediata. La crisis en el Centro Nacional de Huracanes se desató a inicio de la semana pasada cuando 23 de los 40 trabajadores criticó públicamente a Proenza por no dar una imagen acertada del trabajo de la entidad y su capacidad de pronosticar huracanes con precisión. Proenza ha dedicado los últimos meses a hacer un llamado al gobierno federal a que provea más fondos para el Centro caso contrario, ha dicho, su capacidad de pronosticar está seriamente afectada. El director añadió constantemente que el satélite QuikSCTA, que permite estudiar los huracanes, ha sobrepasado su vida útil y es virtualmente inútil. El mes pasado Proenza hizo una apasionada defensa del presupuesto del Centro Nacional de Huracanes en el congreso en Washington D.C. donde
Estefanía de Mónaco sigue atrayendo admiradores. Pero atención: pueden ir a la cárcel.