Tras un intenso día de rumores – nunca en esta ciudad tanta gente tuvo tantos familiares o amigos en agencias federales – Miami amaneció en calma. No hay ningún notición, hasta el momento, y todos se aprestan a un fin de semana tranquilo. ¿Todos? No, algunos estarán ocupados hoy con la visita al pueblo del senador Barack Obama, que en la última semana introdujo el tema de Cuba en su campaña y ha dicho que, de ser electo, acabará con las restricciones de viajes a la isla. Por cierto, hay quien crea que todo el revolú de ayer fue un ensayo para opacar la visita del senador. ¿Será verdad?