
Uno de los mejores reportajes de Ryszard Kapuscinski tiene una escena que para mí es un hallazgo en términos periodísticos. Estamos en plena “guerra del fútbol”, entre Honduras y El Salvador, y nuestro héroe está tratando de enviar un despacho a Varsovia desde un poblado fronterizo. La tarea se vuelve casi imposible, no tanto por la dificultad en las comunicaciones sino porque el único telégrafo en la aldea, no tiene una comunicación directa internacional, sino a través de una operadora en la capital. El asunto es que Ryszard tiene que enviar su despacho en polaco fonético, o sea, al no poder usar el alfabeto polaco, con acentos y todo, pues tiene que escribir las palabras como se pronuncian. La cosa se complican cuando del otro lado de la línea mandan a decir que debe haber algo malo con el hilo, porque el texto que está llegando está “sucio”, o sea, lleno de errores. Lo interesante es que el problema nunca se solucionó, Ryszard nunca logró enviar su despacho, pero al día siguiente los periódicos polacos publicaron un reportaje suyo. Asombrosamente, el texto era muy parecido al que pretendía enviar originalmente. Meses después, de vuelta a casa, su jefe le dijo que lo escribió, basándose en despachos anteriores y simple “intuición”. Me he desviado. La escena: la escena, es muy sencilla, frustrados sus intentos de enviar el despacho, Ryszard, amaneció junto al telegrafista, tras un noche de lucha con una botella de aguardiente barato y una intensa conversación. Solo un detalle, ni el telegrafista hablaba polaco, y el español de Ryszard se encontraba en su peor etapa. Pero se entendieron, en un poblado donde apenas el telégrafo tenia luz eléctrica y el frente de batalla estaba apenas a unos cuantos kilómetros de distancia.
Coral Gables, 2007
Coral Gables, 2007
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